A medida que el concepto de consumo ecológico gana gran popularidad, recientemente han surgido en el mercado productos de sillas de playa que combinan respeto al medio ambiente con rendimiento práctico. Las principales marcas están invirtiendo activamente en la aplicación de materiales reciclados. Una silla de playa hecha de plástico recuperado del océano ha atraído una atención significativa inmediatamente después de su lanzamiento, gracias a su filosofía de diseño de "Origen del océano, retribuir al océano"
Tanto el marco como la tela de esta silla de playa ecológica están elaborados con plástico oceánico reciclado mediante procesos especializados. No sólo aborda el problema de la contaminación plástica marina, sino que su rendimiento material también ha pasado rigurosas pruebas de uso en exteriores. Los resultados de laboratorio muestran que la tela cuenta con un factor de protección ultravioleta (UV) (UPF) de 50, bloqueando efectivamente más del 98% de los rayos UV. También exhibe una excelente resistencia a la corrosión salina y alcalina— incluso con exposición prolongada al agua de mar, no es propenso a envejecer ni a sufrir daños, y su vida útil es casi un 30% más larga que la de las sillas de playa tradicionales.
En términos de diseño práctico, el producto conserva su ventaja de ligereza: cuando está plegado, tiene sólo 5 centímetros de espesor y pesa 1,1 kilogramos. Equipado con una bolsa de almacenamiento portátil personalizada, se puede transportar fácilmente con una mano. El asiento cuenta con una estructura transpirable en forma de panal, que permite una rápida absorción de la humedad incluso en el ambiente costero húmedo, evitando la pegajosidad durante una sesión prolongada. Además, las patas de la silla están diseñadas con bordes curvos y anchos—esto no solo aumenta el área de contacto con la arena para evitar que la silla se hunda en terreno blando sino que también minimiza el daño a la superficie de la playa, alineándose con el tema de protección ambiental.
Según el responsable de la marca, cada una de estas sillas de playa recicla aproximadamente 80.500 mililitros de botellas de plástico oceánicas. Para permitir a los consumidores percibir intuitivamente su valor medioambiental, el embalaje del producto muestra de forma destacada la cantidad de plástico reciclado por silla y la correspondiente reducción de las emisiones de carbono. Actualmente, esta serie de sillas de playa ha lanzado un programa de "intercambio" en colaboración con múltiples áreas escénicas costeras. Los consumidores pueden llevar sus viejas sillas de playa a lugares designados para disfrutar de descuentos en nuevas compras, promoviendo aún más la difusión de conceptos de protección ambiental.
Las instituciones de investigación de mercado indican que en el actual mercado de productos de ocio, los "atributos medioambientales" se han convertido en un factor clave que influye en las decisiones de compra de los consumidores. Los grupos de consumidores jóvenes, en particular, muestran una mayor aceptación de productos que combinan responsabilidad social con valor práctico. En el futuro, la aplicación de materiales reciclados y diseños degradables se convertirán en las principales direcciones de innovación para productos de ocio al aire libre como las sillas de playa.